jueves, 2 de octubre de 2014
martes, 17 de junio de 2014
Hecha polvo.
Y simplemente te quedas ahí, parado y sin decir nada. Congelando mi corazón, haciéndolo tan frío como lo eres tú. Tirándolo al suelo, haciendo que se rompa en mil pedazos. Pedazos que causaron heridas, pedazos que causaron profundo dolor: tanto como los cortes, las heridas y los recuerdos.
Y te alejas. Te alejas dejándome completamente desnuda. Y mi sangre y las heridas son lo único que cubren mi piel.
No queda esperanza, sólo dolor y un gran caos en mi interior.
Y vueles. Vuelves porque el asesino siempre vuelve al lugar del crimen. Y vuelves en forma de espejo, y muestras dolor, decepción y odio.
Pateas mi estómago y haces que los pedazos de mí se vuelvan polvo. Me dejas así, simplemente... hecha polvo.
Y te alejas. Te alejas dejándome completamente desnuda. Y mi sangre y las heridas son lo único que cubren mi piel.
No queda esperanza, sólo dolor y un gran caos en mi interior.
Y vueles. Vuelves porque el asesino siempre vuelve al lugar del crimen. Y vuelves en forma de espejo, y muestras dolor, decepción y odio.
Pateas mi estómago y haces que los pedazos de mí se vuelvan polvo. Me dejas así, simplemente... hecha polvo.
martes, 10 de junio de 2014
Te escribo para decirte, amor, que me has salvado.
Que la oscuridad que había en mi vida, la has apartado. La has apartado y como si tuvieras el derecho a hacerlo, mi mundo has iluminado. Para decirte, amor, que tu sonrisa me ha atrapado.
¿Cómo fue? ¿Qué me hiciste? Pues después de tanto dolor, en un abrir y cerrar de ojos me has enamorado. Con tu dulce y suave, tan tierno, tu pensamiento, has acariciado mi alma y acelerado mi corazón.
¡Cómo si tuvieras derecho alguno a poner mi mundo del revés! Ahora, mi corazón late dependiendo de cuán cerca esté de mí tu cuerpo o tu hermosa voz. Eres el director de la composición más bonita, llamada "mi amor", aquella que suena dentro de mi pecho. Y la has hecho tuya. Y me has hecho tuya cual ladrón, robando los pedazos de mi corazón. Y trayendo de nuevo la vida a mí. Quédate, te lo ruego, ya que un futuro junto a ti es lo que quiero.
Que la oscuridad que había en mi vida, la has apartado. La has apartado y como si tuvieras el derecho a hacerlo, mi mundo has iluminado. Para decirte, amor, que tu sonrisa me ha atrapado.
¿Cómo fue? ¿Qué me hiciste? Pues después de tanto dolor, en un abrir y cerrar de ojos me has enamorado. Con tu dulce y suave, tan tierno, tu pensamiento, has acariciado mi alma y acelerado mi corazón.
¡Cómo si tuvieras derecho alguno a poner mi mundo del revés! Ahora, mi corazón late dependiendo de cuán cerca esté de mí tu cuerpo o tu hermosa voz. Eres el director de la composición más bonita, llamada "mi amor", aquella que suena dentro de mi pecho. Y la has hecho tuya. Y me has hecho tuya cual ladrón, robando los pedazos de mi corazón. Y trayendo de nuevo la vida a mí. Quédate, te lo ruego, ya que un futuro junto a ti es lo que quiero.
viernes, 6 de junio de 2014
lunes, 26 de mayo de 2014
Dime ahora.
Mis ojos se llenaron de lágrimas.
Ella ya no es mía. ¿Y qué iba a hacer yo ahora?
Cuando la vi con otro hombre, cuando mi corazón se partió en mil pedazos.
Cuando yo la amo, y ella besa otros labios.
Cuando hubiera dado mi vida por ella, y ella, que me la dio, y ahora me la ha arrebatado.
Cuando curó mis penas, y ahora ella es una de ellas.
Cuando ya nada importa. Cuando el juego ha terminado.
Y bien, pues dime ahora: ¿A quién le pesan más los años? ¿A quién devoran los daños?
Ella ya no es mía. ¿Y qué iba a hacer yo ahora?
Cuando la vi con otro hombre, cuando mi corazón se partió en mil pedazos.
Cuando yo la amo, y ella besa otros labios.
Cuando hubiera dado mi vida por ella, y ella, que me la dio, y ahora me la ha arrebatado.
Cuando curó mis penas, y ahora ella es una de ellas.
Cuando ya nada importa. Cuando el juego ha terminado.
Y bien, pues dime ahora: ¿A quién le pesan más los años? ¿A quién devoran los daños?
domingo, 20 de abril de 2014
Siempre vuelven para dañarnos.
Lo peor es cuando ves que las cosas nunca van a ser lo que eran. Que no eres tú quien puede controlar la situación; que este problema no es como los otros, que tú no puedes intentar cambiar nada: pues sería un esfuerzo en balde.
Entonces es cuando tu mundo empieza a romperse. Las cosas no están bien, y tu alma muere. Tus ojos se llenan de lágrimas y te das cuenta que las adicciones siempre vuelven. Siempre vuelven para dañarnos.
Entonces es cuando tu mundo empieza a romperse. Las cosas no están bien, y tu alma muere. Tus ojos se llenan de lágrimas y te das cuenta que las adicciones siempre vuelven. Siempre vuelven para dañarnos.
¿Por qué no?
Podríamos plantearnos ciertas cosas.
Podríamos plantearnos cómo tomar las riendas del camino, cómo vivir nuestra vida, o cómo tomar café esta mañana.
Pero posiblemente, no debamos pensar tanto en ciertas cosas. Posiblemente deberíamos vivir la vida de la manera en la que ésta se nos presente, ya que Nosotros somos éste. Y la vida te ha puesto en mi camino para agarrarte la mano, mirarte a los ojos y no mirar cuán alto estamos del suelo, para que el vértigo no me ataque. Te ha puesto en mi camino para que mi sonrisa pare mis lágrimas, para que vivamos y no miremos hacia dónde nos puede llevar la vida. Así que, ¿por qué no?
Podríamos plantearnos cómo tomar las riendas del camino, cómo vivir nuestra vida, o cómo tomar café esta mañana.
Pero posiblemente, no debamos pensar tanto en ciertas cosas. Posiblemente deberíamos vivir la vida de la manera en la que ésta se nos presente, ya que Nosotros somos éste. Y la vida te ha puesto en mi camino para agarrarte la mano, mirarte a los ojos y no mirar cuán alto estamos del suelo, para que el vértigo no me ataque. Te ha puesto en mi camino para que mi sonrisa pare mis lágrimas, para que vivamos y no miremos hacia dónde nos puede llevar la vida. Así que, ¿por qué no?
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Código
Me quedé mirando sus ojos. Los míos estaban vidriosos. Dentro de éstos algo había cambiado; sentí cómo un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Mas, no era el tipo de escalofrío que yo me había imaginado sentir alguna vez de este modo…
Miré hacia el suelo y apreté mi muñeca derecha. Sentí el dolor de los cortes más recientes.
Todo era muy extraño. Muy doloroso. No, no quería que las cosas fueran así. Levanté la mirada, me quedé de nuevo mirándole. Esta vez con rabia, o dolor, o… ¿Qué siento? Siento… siento que soy muy fuerte… pero… no. Me siento muy débil. ¿Por qué?
Mis lágrimas empiezan a caer. Y no puedo parar. Él veía cómo estaba derrumbándome, y tan sólo me miraba. En sus ojos ya no quedaba nada.
Sentía cómo los moratones de mis piernas, de mi estómago y de mis brazos dolían con el mínimo roce de las ropas cuando el viento soplaba. Y yo seguía apretando mís cortes.
No podía seguir ahí de pie; notaba cómo el hambre hacía que sufriera algunos mareos y me costaba mantenerme firme.
La ansiedad, enemiga, presente, quería consumirme. Dejé de apretar mis heridas, cuando recordé que guardaba algo de marihuana en mi mochila. Era un buen momento para aliviar el dolor.
Mis ojos, llorando, miraron a los suyos con todo el dolor que podían reflejar (que no era ni la mitad del que sentía). Me alejé, miré de reojo, y no le veía seguirme. Miraba hacia atrás y no se movía; seguía ahí. Entonces, poco a poco, vi cómo mis ganas de vivir se consumían a la vez, o incluso más rápido, que el porro que me estaba fumando.
martes, 5 de noviembre de 2013
Tal vez no soy el tipo de chica con la que sueñas pasar el resto de tus días...
Lo sé... sé que mi pelo no es largo, sé que no es el más bonito y que es horrible, sobretodo, cuando no lo he alisado y está ondulado y sin formas bonitas.
Sé que mi rostro es bastante feo. No es el tipo de cara las cuales ves y te dejan embobado. Sé que mis ojos son aburridos, mis labios demasiado finos, mis mofletes demasiado gordos,, y mis rasgos para nada bonitos.
Sé que mi cuerpo es muy gordo y para nada atractivo. Sé que mi forma de vestir es descuidada, y que mi "carcasa" tal vez no sea la que te gustaría observar cada día de tu vida. Lo sé, créeme...
Sé que mi carácter no es agradable, que convivir conmigo debe ser todo un castigo, y un gran sacrificio. Sé que a veces soy muy cariñosa, incluso demasiado, y que acabo molestando. Sé que al rato puedo ponerme graciosa sin razón alguna, al igual que cuando me entristezco. Sé que a veces necesito demasiado cariño, atención o amor... Sé que aunque no me guste admitirlo soy muy celosa, que soy orgullosa y que mis gustos son muy diferentes. Sé que necesito tacto, paciencia... sé que no valgo la pena... Sé que yo posiblemente nunca vaya a ser una chica especial como las demás, ni para ti, ni para nadie... Sé también que me paso las horas comparándome con otras. Pienso que me gustaría ser como ellas para que por lo menos me quisieras. Sé que no soy nada, de veras... Y sé que habrán un millón y dos mejor que yo, y por eso siempre mi corazón sentirá ese miedo al "adiós".
Lo sé... sé que mi pelo no es largo, sé que no es el más bonito y que es horrible, sobretodo, cuando no lo he alisado y está ondulado y sin formas bonitas.
Sé que mi rostro es bastante feo. No es el tipo de cara las cuales ves y te dejan embobado. Sé que mis ojos son aburridos, mis labios demasiado finos, mis mofletes demasiado gordos,, y mis rasgos para nada bonitos.
Sé que mi cuerpo es muy gordo y para nada atractivo. Sé que mi forma de vestir es descuidada, y que mi "carcasa" tal vez no sea la que te gustaría observar cada día de tu vida. Lo sé, créeme...
Sé que mi carácter no es agradable, que convivir conmigo debe ser todo un castigo, y un gran sacrificio. Sé que a veces soy muy cariñosa, incluso demasiado, y que acabo molestando. Sé que al rato puedo ponerme graciosa sin razón alguna, al igual que cuando me entristezco. Sé que a veces necesito demasiado cariño, atención o amor... Sé que aunque no me guste admitirlo soy muy celosa, que soy orgullosa y que mis gustos son muy diferentes. Sé que necesito tacto, paciencia... sé que no valgo la pena... Sé que yo posiblemente nunca vaya a ser una chica especial como las demás, ni para ti, ni para nadie... Sé también que me paso las horas comparándome con otras. Pienso que me gustaría ser como ellas para que por lo menos me quisieras. Sé que no soy nada, de veras... Y sé que habrán un millón y dos mejor que yo, y por eso siempre mi corazón sentirá ese miedo al "adiós".
martes, 22 de octubre de 2013
¿Tú qué crees?
¿Recuerdas cuando acariciaba tus mejillas antes de besarte? O cuando jugaba con mis dedos pasándolos por tu pelo, acariciándolo con todo el amor del mundo.
¿Recuerdas cómo mordía entre besos tu cuello para hacerte ver que tenía ganas de guerra? Cuando verte era un qué sé yo por todo mi cuerpo y tenía ganas de ti. De tu cuerpo, tu alma, tu amor, tu persona...
¿Recuerdas cuando besaba todo tu cuerpo y lamía todos tus lunares? Creo recordar tu cuerpo de memoria. Tus 20 lunares, tan bien repartidos en tu cuerpo, dejándome tan perdida y confusa. Tan como en casa.
¿Recuerdas mis caricias por todo tu cuerpo? Haciéndote tiritar durante breves segundos y poniendo tu piel de gallina.
¿Recuerdas mi forma de mirarte mientras te quedabas poco a poco dormido después de hacer el amor entre mis caricias?
¿Lo recuerdas? Porque yo sí, y lo adoro. Maldita sea, ¡te adoro! Y adoro como me haces sentir, cómo haces que sea por tu culpa. ¡Ag! Estúpidos. El amor es estúpido y de estúpidos. Y ha sido todo un placer compartir tal estupidez. Y ser estúpidos hasta el fin de nuestros días no me parece un mal plan, ¿tú qué crees?
¿Recuerdas cómo mordía entre besos tu cuello para hacerte ver que tenía ganas de guerra? Cuando verte era un qué sé yo por todo mi cuerpo y tenía ganas de ti. De tu cuerpo, tu alma, tu amor, tu persona...
¿Recuerdas cuando besaba todo tu cuerpo y lamía todos tus lunares? Creo recordar tu cuerpo de memoria. Tus 20 lunares, tan bien repartidos en tu cuerpo, dejándome tan perdida y confusa. Tan como en casa.
¿Recuerdas mis caricias por todo tu cuerpo? Haciéndote tiritar durante breves segundos y poniendo tu piel de gallina.
¿Recuerdas mi forma de mirarte mientras te quedabas poco a poco dormido después de hacer el amor entre mis caricias?
¿Lo recuerdas? Porque yo sí, y lo adoro. Maldita sea, ¡te adoro! Y adoro como me haces sentir, cómo haces que sea por tu culpa. ¡Ag! Estúpidos. El amor es estúpido y de estúpidos. Y ha sido todo un placer compartir tal estupidez. Y ser estúpidos hasta el fin de nuestros días no me parece un mal plan, ¿tú qué crees?
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