Estoy viendo tu sonrisa, mientras lloro sonriendo. Parece que tu sonrisa me da vida y a la vez me la quita. Todavía la sigo adorando y amando tanto como el primer día que te vi sonreír.
¿Por qué me dueles? ¿Por qué me destrozas? ¿Por qué me haces tanto daño? Deja de sonreír, por favor... Pero, ¡cómo adoro esa sonrisa!
¿Por qué siento mariposas asesinas? Se sentía muy bien cuando al ver tu sonrisa atacaban haciéndome cosquillas.
Te veo tan feliz, sin poder dejar de sonreír, y yo tan miserable, tan hundida, tan vacía y sin salida.
¿No puedes oírme?¿No quieres hacerlo? ¿Estoy teniendo una horrible pesadilla? ¿Por qué no me miras?
No puedo creer que esto esté pasando, no se suponía que las cosas tenían que ir así. Sola, desconsolada, llorando, muriendo, tirada en el suelo.
Adoraba que fueras feliz gracias a mi; eso me hacía sentir útil. Adoraba hacerte sonreír, me dabas ganas de vivir. Se suponía que nadie más te iba a hacer sentir así, y que yo no volvería a acabar de este modo.
¿Por qué no puedes oírme? ¿Por qué no puedes amarme? Te amo, te amo, te amo. Deja de sonreirle, necesito que me escuches. Esto me está haciendo demasiado daño. Y no te quiero, te amo, y soy invisible para ti. Estás demasiado ocupado admirando su belleza. Está bien... lo entiendo, yo no soy guapa... ella es hermosa... Yo soy mala en todo... ella simplemente es perfecta para ti... Pero te necesito.
¿Por qué no puedes recordar la forma en la que yo te hacía sonreír? ¿Por qué no puedes recordar cómo te hacía sentir? Pero todo eso lo has olvidado, ahora te has enamorado... Y yo no puedo olvidarlo.... Y estoy tan metida en este infierno, que siento que estoy muriendo.
Los recuerdos me desgarran, y tú ya no me quieres, nada...
Pues bien, ya no importa nada. Desgraciadamente mi almohada quedó completamente empapada, y yo destrozada.
Sabiendo que nunca jamás volverás a sentir nada.... por mí.
Es hora de volver a casa y terminar con todo. Lo hecho, hecho está.
domingo, 6 de octubre de 2013
martes, 24 de septiembre de 2013
Titiritero
Te haces llamar titiritero y no sé si te das cuenta de que tú eres títere y titiritero de ti mismo. Tú manejas tus propias cuerdas; y a la vez, ves cómo te manejan. Y a veces desearías ser ahorcado por estas. Y a veces, tus manos se agotan de aguantar, no tu peso, tus miedos. Todo lo que hay dentro de tu cabeza. Todas esas cosas a las que te enfrentas, esas cosas que te comen y dejan desesperanzado.
¿Y por qué no pides ayuda? Porque el show debe seguir adelante. ¿Y cómo seguirá adelante si el protagonista muere en sus propias manos?
Y, ¿ves la ilusión de los niños? Titiritero, es gracias a ti. Porque, el efecto mariposa lo hace así. Si ellos no hubieran venido a tu show, no hubieran apreciado muchas cosas gracias a ti. Porque crees que ellos lo ven de un modo egoísta, y posiblemente sea así. Pero muchos saben que tú estas ahí, detrás de todo este show lleno de misterio y secretos, cosas que ocultar, magia y miedo, sentimientos…
¿Y quién soy yo para hablar? Tan sólo alguien más. Alguien como tú. La diferencia es que yo estoy en el público, y no puedo ver todo el trabajo, no puedo ver las razones de por qué el titiritero empezó con esto, no puedo ver los trucos, ni qué cosas terribles guardarás en tu cerebro, o lo mal que te sientes con todos esos sentimientos que desconozco. Tan sólo veo desde fuera, y aprecio lo que haces.
Tú, junto a tus inseguridades. ¿Quién iba a quererte, aceptarte, pensar que vales la pena? ¿Quién te iba a querer en su vida, quién iba a necesitarte, o sentir que eres alguien importante?
No aceptas que hay gente que te quiere y acepta, que piensa que vales la pena, que te quieren en su vida, que te necesitan o que eres importante ellos, sólo porque tú no lo haces. Y, si lo hicieras, verías que eres más de lo que la gente dice que eres.
No aceptas que hay gente que te quiere y acepta, que piensa que vales la pena, que te quieren en su vida, que te necesitan o que eres importante ellos, sólo porque tú no lo haces. Y, si lo hicieras, verías que eres más de lo que la gente dice que eres.
Deja de cargar con cosas que no te pertenecen, pues tus monstruos ya son lo bastante rudos y pesados, ¿no crees?
Algún día, deberás ir tras uno de esos niños y pedir que te devuelva la sonrisa que tú le proporcionaste. Pues tú eres más humano de lo que crees. Querido Titiritero, olvidaste lo que era actuar por entretenimiento y por el placer que te provocaba hacerlo, para ver cómo los demás sonreían. Sé egoísta, sé tú mismo. Pide ayuda, pues siempre habrá alguien que quiera intentarlo.
Manejando esos hilos con esa gracia tan tuya, ganaste queriendo o sin querer los corazones de críos que siempre querrán estar ahí para ti. Que no te juzgarán, y que a lo mejor valen la pena, que no quieren dañarte. Ya que, tienes miedo a dañarte y ser dañado, y el único que te dañas eres tú.
El show debe continuar, el telón se ha de cerrar, y tu sonrisa se quebrará. Y te quedarás solo, ya que la gente habrá marchado. Y no podrás dormir por culpa de tus pesadillas, y trataras de pensar en que mañana esos niños volverán.
Y esos niños no dejarán de pensar en volver, en imaginarte sonriendo. Y yo estaré ahí, entre la multitud.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
Pequeña reflexión.
-¿Qué sientes?-preguntó.
-Miedo, dolor, inseguridad, horror, asco, impotencia...-contesté con la cara empapada por mis lágrimas.
-¿Y no quieres cambiar eso?
Aquella voz me tenía realmente atemorizada, ¿qué quería de mí?
-Por supuesto que quiero..
-Pues confía en mí. No te voy a hacer daño. Esto sólo va a durar un tiempo. -me dijo.
-Pero... ¿qué es lo que tengo que hacer?
-Tú sólo escucha mis palabras, mis consejos, mis ordenes... todo acabará tal y como tú deseas. Sólo agarra mi mano y sígueme. Yo te guiaré.
La chica, asustada, sin esperanza y sin nada de amor de los demás y menos de ella misma, se agarró a aquello que creyó que le iba a llevar a la perfección.
De llamarla gorda, la empezaron a llamar loca. ¡Hipócritas! Este mundo está lleno de ellos. De reírse de ella, a llorar por su pérdida.
-Miedo, dolor, inseguridad, horror, asco, impotencia...-contesté con la cara empapada por mis lágrimas.
-¿Y no quieres cambiar eso?
Aquella voz me tenía realmente atemorizada, ¿qué quería de mí?
-Por supuesto que quiero..
-Pues confía en mí. No te voy a hacer daño. Esto sólo va a durar un tiempo. -me dijo.
-Pero... ¿qué es lo que tengo que hacer?
-Tú sólo escucha mis palabras, mis consejos, mis ordenes... todo acabará tal y como tú deseas. Sólo agarra mi mano y sígueme. Yo te guiaré.
La chica, asustada, sin esperanza y sin nada de amor de los demás y menos de ella misma, se agarró a aquello que creyó que le iba a llevar a la perfección.
De llamarla gorda, la empezaron a llamar loca. ¡Hipócritas! Este mundo está lleno de ellos. De reírse de ella, a llorar por su pérdida.
lunes, 9 de septiembre de 2013
¿Magia?
Le abracé. Le abracé como si quisiera unir nuestros cuerpos. Le abracé como si abrazándole no fuera a marcharse nunca de mi lado. Estaba muy emocionada; era como aquél sueño que tantas noches había nacido y muerto después en mi imaginación. Pero esta vez era real.
Mi corazón iba rápido, muy rápido. Además, parecía que el tamaño había aumentado.
Acaricié su pelo como muestra de cariño, mientras simplemente estaba ahí, mirando su precioso y adorable rostro. Después de mirarle por unos segundos, mis ojos acabaron parados en los suyos. Mirándolos, sintiendo un cosquilleo terriblemente agradable.
"Te quiero." Conseguí decir antes de cerrar los ojos y empezar a besarle. Dentro de mi había un enorme y agradable alboroto.
Nunca me había sentido así, tan... Tan feliz, tan infinita, tan ilusionada, tan emocionada... y nunca me había sentido tan nerviosa. Y nunca había sentido tanto amor ni nada tan increíble como aquello... Mientras le besaba tan tiernamente y jugaba con mis dedos acariciando su cabello.
Simplemente fue mágico...
sábado, 24 de agosto de 2013
De una persona a otra.
Querido tú;
Te hablo yo, alguien como tú; un humano. Un humano con las mismas necesidades que tú, un humano como todos los demás que viven en este planeta, junto a diferentes especies de animales. Especies de animales que por culpa de humanos como tú y como yo, serán utilizados para ser comida, para criar y luego asesinar, o simplemente, quitarles la vida, sin ninguna razón lógica. Pero, realmente, no vengo a hablar sobre las torturas que el ser humano ha hecho, sigue y seguirá haciendo a los animales.
Quiero hablarte sobre un tema no muy distinto.
Me gustaría, que por un momento, lo olvidases todo. Olvidases todo lo que estás haciendo, todas tus preocupaciones... absolutamente todo. Quiero que imagines una nueva vida, como si hubieses vuelto a nacer.
Imagínate yendo al instituto. Un día, te das cuenta de que sientes algo por una persona. Y eso te hace sentir muy mal, porque piensas que no está bien. ¿Imaginas cómo debe ser tratar de ocultarte tus sentimientos a ti mismo? Duro, ¿no? Ver que te gusta alguien, y que posiblemente esa persona vaya a reírse de ti... No es agradable.
Siendo adolescente, la masturbación es algo bastante normal. ¿Imaginas sentirte tan mal al masturbarte pensando en esa persona, o en otra que a ti te agrade físicamente, que al acabar de hacerlo echarte a llorar? ¿O comerte la cabeza y no poder dormir por sentirte mal?
Pero... Imagina que a esa persona le gustas, imagina que quiere salir contigo. Tú serías muy feliz con esa persona. Pero no se lo dirías a nadie. No lo harías por miedo. ¿Imaginas cómo debe ser amar a alguien y que nadie pueda saberlo por miedo las críticas, a las risas, a los abusos...? Ponte en el lugar, en serio, hazlo. Amar a alguien y odiarte por hacerlo. Odiarte porque los demás digan que es lo que deben hacer.
Después de imaginar lo difícil que tendría que ser el callar, el ocultar, y demás juegos, quiero que imagines cómo te sentirías si alguien se enterase. Más o menos, te sentirías avergonzado, sentirías miedo a las risas, las bromas, los insultos y demás cosas dolorosas. Sentirías miedo al ir al instituto. Incluso, sentirías miedo al ver a la persona a la que amas, por si pasase algo (o alguien, más bien).
Vaya, todo eso parece bastante duro, ¿no? Debe ser muy... no sé, difícil ser feliz. Pero, además de esto, ¿imaginas cómo sería que recibieses una paliza en el instituto, o fuera de él? Tal vez por ir de la mano con esa persona, por besarle, por sonreírle..
¿Crees que tú mereces eso? Yo creo que no. No creo que alguien merezca sentirse tan tan tan mal. Algo realmente malo tendría que haber hecho alguien para merecer sentirse así, solo, marginado, desplazado, hundido, humillado, avergonzado... ¿Y todo por qué? Por amar.
Querido tú; si de verdad te has puesto en la piel de una persona que ha vivido eso, si de verdad lo imaginas... No sé a qué esperas a reaccionar. Si es por tu religión, o por lo que sea, no es una escusa. ¿Qué piensas de que haya gente que se quite la vida? ¿Y de que hayan padres que echen a sus hijos de casa? Te repito: por amar.
Querido tú; te hablo yo, una persona que se siente atraída por ambos sexos, una persona capaz de amar a otra sin darle importancia a su aparato reproductor. Yo, he tenido la gran suerte de que jamás me han amenazado por lo que soy, jamás me han puesto un dedo encima por ello, mis padres me han aceptado, y aunque he sufrido bromas, aunque me he sentido mal y he sentido vergüenza por algo tan normal como el amor y la atracción, me duele mucho ver cómo hoy en día está el mundo.
Te he escrito para que olvides tu religión, o tu asco... ¿asco por qué? Pero cada uno es como es, es cierto, así qué, si te dan asco, ¿por qué no miras hacia otro lado? Realmente me gustaría que te pusieras en la piel de una persona homosexual, bisexual o transexual. Tal vez deberías imaginar cómo sería, que a ti te obligasen a amar a alguien de tu mismo sexo, sin hacerlo. Eso es lo que no es normal. Lo que es de enfermos; obligar a alguien a amar algo que no aman, olvidando lo que sí.
Querido tú, ojalá encuentres el punto en común, entre un homosexual y tú. ¿Realmente crees que alguien merece sentirse tan mal por amar? Creo que todo el mundo sabe todo lo que está pasando con las personas homosexuales por todo el mundo.
De una persona, a otra.
lunes, 19 de agosto de 2013
Me encerré en una muralla invisible que yo misma había construido en mi mente para poder protegerme. Porque... de eso sirven las murallas, ¿no? De defensa. Y es cierto que ya estaba rota, y es cierto que las anteriores murallas habían sido derribadas, pero ya no podía más con este dolor, ya no podía seguir luchando. Me vi a oscuras, me vi con magulladuras, sentí esas heridas dentro de mi, en un cosquilleo muy amargo... Y ya no pude más, y de qué seguir luchando.
Tal vez fui yo la culpable, tal vez no debí bajar la guardia y tal vez debí seguir adelante, hacia otro lugar. Pero me quedé, derrumbé el muro, y me derrumbé con él.
Siento cómo cae la lluvia encima del cuchillo que me clavaron en el corazón. (¿Lluvia, lágrimas? Qué más da, si es simplemente lo mismo.)
Todo está muy oscuro, pero esos relámpagos iluminan la noche junto a la lluvia, y puedo ver cómo mi cuerpo está bañado en sangre.
Y me quedaré aquí tumbada, rota y vacía hasta que mi alma sea encontrada y traída de vuelta. O que ella misma vuelva, o... que sea lo que Dios quiera.
Tal vez fui yo la culpable, tal vez no debí bajar la guardia y tal vez debí seguir adelante, hacia otro lugar. Pero me quedé, derrumbé el muro, y me derrumbé con él.
Siento cómo cae la lluvia encima del cuchillo que me clavaron en el corazón. (¿Lluvia, lágrimas? Qué más da, si es simplemente lo mismo.)
Todo está muy oscuro, pero esos relámpagos iluminan la noche junto a la lluvia, y puedo ver cómo mi cuerpo está bañado en sangre.
Y me quedaré aquí tumbada, rota y vacía hasta que mi alma sea encontrada y traída de vuelta. O que ella misma vuelva, o... que sea lo que Dios quiera.
domingo, 28 de julio de 2013
Lucha en mi interior.
Siento como si todo se derrumbase. Como si todos mis problemas, todas esas cosas que me comen la cabeza, mis monstruos, mis debilidades y todas esas cosas malas tomasen el control de mi mente. Como si empezasen a apretarme como si fuesen cuatro paredes que se hacen pequeñas, muy pequeñas. Siento cómo me asfixio por culpa de ellos.
Siento un fuerte dolor en el pecho, como un pinchazo. Siento un cosquilleo muy desagradable en las manos.
Mientras mi corazón acelera, mi respiración igual; ya que el aire me empieza a faltar.
Siento miedo a todo. Miedo a la oscuridad, a la soledad, miedo a la muerte. Sé que no estoy sola, hay personas a mi alrededor; pero sigo sintiéndome completamente abandonada. Como si todo el mundo hubiese perdido la esperanza en mi (si es que alguna vez la tuvieron), y se hubiesen marchado. Toda esa gente habla, ríe, vive... están en mi cabeza, en realidad. Yo estoy sola en mi habitación, agarrándome como si mi cuerpo fuese lo último que me quedase. He perdido la esperanza, y... sólo me tengo a mi. Y yo estoy perdiendo la cabeza, buscando un "por qué" a todo.
"¿Por qué la gente importante marcha? ¿Por qué, si te quisieron tanto? ¿En serio es posible? ¿Por qué este dolor? ¿Por qué el tiempo pasa tan rápido y lento a la vez? ¿Por qué no puedo cambiar? ¿Por qué es todo tan monótono? ¿Por qué nadie me puede aceptar? ¿Por qué nadie me quiere siendo como soy? ¿Por qué soy como soy? ¿Por qué me siento tan sola teniendo amigos? ¿Por qué sigo aquí?"
Dentro de mi, estoy a oscuras. Me siento como si estuviese en la típica casa de las películas de terror. Es oscura, fuera no hay más que nubes y animales que me aterran. Y no hay nadie, sólo yo, en un lugar donde las personas no están. Pero esta casa, a diferencia de la que imagináis, es muy pequeña; como ya dije. Está ahogándome, dejándome sin aire. Son ellos: mis monstruos. Monstruos convertidos en paredes.
Ya no puedo aguantar más, las paredes me aprietan más y más... hasta que caen. Caen encima mío.
Empiezo a llorar, sintiendo mucho miedo y cosas terribles. Viendo las nubes grises que hay encima mío y de las paredes, en el cielo. Estoy pidiendo ayuda, pero no hay nadie que pueda escucharme. Sólo esos animales intentando acabar conmigo. Mientras, yo poco a poco, me doy cuenta, de que soy mi mayor enemigo; que yo siempre he puesto esa pequeña pieza que necesitaba para derrumbarme. Pero ya no puedo más. Cierro los ojos y me dedico a llorar. Me quedo dormida, y al despertar, me doy cuenta de que aquello había sido un sueño. Pero, ¿no había sido demasiado real?
Levanto un poco mi camiseta, y veo arañazos en mi cuerpo. Como en el "sueño", cuando había empezado a agarrarme por la desesperación. ¿Y si no había sido sólo un sueño?
Siento un fuerte dolor en el pecho, como un pinchazo. Siento un cosquilleo muy desagradable en las manos.
Mientras mi corazón acelera, mi respiración igual; ya que el aire me empieza a faltar.
Siento miedo a todo. Miedo a la oscuridad, a la soledad, miedo a la muerte. Sé que no estoy sola, hay personas a mi alrededor; pero sigo sintiéndome completamente abandonada. Como si todo el mundo hubiese perdido la esperanza en mi (si es que alguna vez la tuvieron), y se hubiesen marchado. Toda esa gente habla, ríe, vive... están en mi cabeza, en realidad. Yo estoy sola en mi habitación, agarrándome como si mi cuerpo fuese lo último que me quedase. He perdido la esperanza, y... sólo me tengo a mi. Y yo estoy perdiendo la cabeza, buscando un "por qué" a todo.
"¿Por qué la gente importante marcha? ¿Por qué, si te quisieron tanto? ¿En serio es posible? ¿Por qué este dolor? ¿Por qué el tiempo pasa tan rápido y lento a la vez? ¿Por qué no puedo cambiar? ¿Por qué es todo tan monótono? ¿Por qué nadie me puede aceptar? ¿Por qué nadie me quiere siendo como soy? ¿Por qué soy como soy? ¿Por qué me siento tan sola teniendo amigos? ¿Por qué sigo aquí?"
Dentro de mi, estoy a oscuras. Me siento como si estuviese en la típica casa de las películas de terror. Es oscura, fuera no hay más que nubes y animales que me aterran. Y no hay nadie, sólo yo, en un lugar donde las personas no están. Pero esta casa, a diferencia de la que imagináis, es muy pequeña; como ya dije. Está ahogándome, dejándome sin aire. Son ellos: mis monstruos. Monstruos convertidos en paredes.
Ya no puedo aguantar más, las paredes me aprietan más y más... hasta que caen. Caen encima mío.
Empiezo a llorar, sintiendo mucho miedo y cosas terribles. Viendo las nubes grises que hay encima mío y de las paredes, en el cielo. Estoy pidiendo ayuda, pero no hay nadie que pueda escucharme. Sólo esos animales intentando acabar conmigo. Mientras, yo poco a poco, me doy cuenta, de que soy mi mayor enemigo; que yo siempre he puesto esa pequeña pieza que necesitaba para derrumbarme. Pero ya no puedo más. Cierro los ojos y me dedico a llorar. Me quedo dormida, y al despertar, me doy cuenta de que aquello había sido un sueño. Pero, ¿no había sido demasiado real?
Levanto un poco mi camiseta, y veo arañazos en mi cuerpo. Como en el "sueño", cuando había empezado a agarrarme por la desesperación. ¿Y si no había sido sólo un sueño?
sábado, 22 de junio de 2013
Tú eres el ancla que mantiene mis pies en el suelo, yo seré las alas que mantengan tu corazón en las nubes.
-¿Sabes qué imagino cuando escucho esta canción?
<<Nos imagino a nosotros. Nosotros en una playa; completamente solos.
Está atardeciendo, el cielo es de un color naranja bastante bonito. El tiempo no es cálido pero tampoco frío, pero la brisa hace que por mi cuerpo corra algún que otro escalofrío, y que el bello de mi piel se ponga de punta.
Tú estás con las piernas cruzadas dejando un hueco en medio, echado hacia atrás, apoyándote en tus manos. Yo estoy con la cabeza apoyada en tu pecho, sentada en el hueco de tus piernas. Ambos estamos mirando el mar.
Justo al lado nuestro hay una pequeña hoguera. Tú estás fumando. El mar, en frente, está tranquilo y en paz. El silencio nos está comiendo.
Yo sigo teniendo miedo.
Entonces echo mi cuerpo hacia delante y me quedo tal cual. Espero que tú hagas lo mismo, y sin embargo te quedas igual. Empiezo a sentirme sola, aunque tú estás ahí; y vuelvo a apoyarme en ti. Confío en ti.
Entonces, desapareces. El cigarro sigue conmigo; pero en mis manos. Yo me he caído y aunque la caída no me haya provocado gran dolor, que te marcharas sí. Asustada, empiezo a mirar a mi alrededor y veo unos castillos de arena al otro lado de la hoguera.
De pronto, el viento empieza a soplar fuerte, muy fuerte. E inmediatamente el cigarro se apaga. El cielo naranja se vuelve negro, y no hay estrella alguna que pueda iluminarme. Siquiera la Luna está ahí. El cigarro se apaga. Los castillos de arena se esfuman. La hoguera se apaga. Fue como un efecto mariposa. El viento hizo que el mar tocara mis pies, que apagase el cigarro, que los castillos se derrumbaran y que la arena de estos y el viento matasen el fuego... Estoy completamente sola; mas, puede que no del todo, ya que mis miedos siguen ahí.
Me encojo y empiezo a llorar. Ya cansada, en voz alta me pregunto "¿Este silencio ensordecedor no significa nada para nadie más que para mi?". Sentí miedo a morir.
El tiempo pasa y pasa, y yo estoy perdida, estoy sola en la oscuridad. No amanece. No ocurre nada. Sólo pasa el tiempo y el cielo sigue negro.
Y entonces te veo. Y no estás solo. Hay una hoguera en medio, y más personas contigo alrededor de esta. Y me acerco, y toco tu espalda. Yo estoy empapada de lágrimas; los ojos rojos de tanto llorar y sin vida.
¿Por qué te fuiste? Sabías mis miedos, sabías que tenía miedo a morir, y... simplemente me dejaste ahí. Te olvidaste de mi.
Todo seguía igual.
Dios, ¿están todos aquí fingiendo? Realmente desearía que sí... pero, a la vez que no. Estoy cansada de no saber lo que quiero y de saberlo a la vez. Estoy cansada de que todo sea tan contradictorio dentro de mi. Ayúdame. De veras necesito tu ayuda.
Y de pronto empieza a llover, y la lluvia trae con ella la oscuridad absoluta. Dejo de ver y además de escuchar. Todo se acaba, todo muerte. ¿El fin, tal vez?>>
Ya no es sólo lo que imagine con esta canción; es la pequeña película de mis sentimientos.
[Escrito "inspirado" en la canción You be the anchor that keeps my feet on the ground, I'll be the wings that keep your heart int he clouds de Mayday Parade.]
<<Nos imagino a nosotros. Nosotros en una playa; completamente solos.
Está atardeciendo, el cielo es de un color naranja bastante bonito. El tiempo no es cálido pero tampoco frío, pero la brisa hace que por mi cuerpo corra algún que otro escalofrío, y que el bello de mi piel se ponga de punta.
Tú estás con las piernas cruzadas dejando un hueco en medio, echado hacia atrás, apoyándote en tus manos. Yo estoy con la cabeza apoyada en tu pecho, sentada en el hueco de tus piernas. Ambos estamos mirando el mar.
Justo al lado nuestro hay una pequeña hoguera. Tú estás fumando. El mar, en frente, está tranquilo y en paz. El silencio nos está comiendo.
Yo sigo teniendo miedo.
Entonces echo mi cuerpo hacia delante y me quedo tal cual. Espero que tú hagas lo mismo, y sin embargo te quedas igual. Empiezo a sentirme sola, aunque tú estás ahí; y vuelvo a apoyarme en ti. Confío en ti.
Entonces, desapareces. El cigarro sigue conmigo; pero en mis manos. Yo me he caído y aunque la caída no me haya provocado gran dolor, que te marcharas sí. Asustada, empiezo a mirar a mi alrededor y veo unos castillos de arena al otro lado de la hoguera.
De pronto, el viento empieza a soplar fuerte, muy fuerte. E inmediatamente el cigarro se apaga. El cielo naranja se vuelve negro, y no hay estrella alguna que pueda iluminarme. Siquiera la Luna está ahí. El cigarro se apaga. Los castillos de arena se esfuman. La hoguera se apaga. Fue como un efecto mariposa. El viento hizo que el mar tocara mis pies, que apagase el cigarro, que los castillos se derrumbaran y que la arena de estos y el viento matasen el fuego... Estoy completamente sola; mas, puede que no del todo, ya que mis miedos siguen ahí.
Me encojo y empiezo a llorar. Ya cansada, en voz alta me pregunto "¿Este silencio ensordecedor no significa nada para nadie más que para mi?". Sentí miedo a morir.
El tiempo pasa y pasa, y yo estoy perdida, estoy sola en la oscuridad. No amanece. No ocurre nada. Sólo pasa el tiempo y el cielo sigue negro.
Y entonces te veo. Y no estás solo. Hay una hoguera en medio, y más personas contigo alrededor de esta. Y me acerco, y toco tu espalda. Yo estoy empapada de lágrimas; los ojos rojos de tanto llorar y sin vida.
¿Por qué te fuiste? Sabías mis miedos, sabías que tenía miedo a morir, y... simplemente me dejaste ahí. Te olvidaste de mi.
Todo seguía igual.
Dios, ¿están todos aquí fingiendo? Realmente desearía que sí... pero, a la vez que no. Estoy cansada de no saber lo que quiero y de saberlo a la vez. Estoy cansada de que todo sea tan contradictorio dentro de mi. Ayúdame. De veras necesito tu ayuda.
Y de pronto empieza a llover, y la lluvia trae con ella la oscuridad absoluta. Dejo de ver y además de escuchar. Todo se acaba, todo muerte. ¿El fin, tal vez?>>
Ya no es sólo lo que imagine con esta canción; es la pequeña película de mis sentimientos.
[Escrito "inspirado" en la canción You be the anchor that keeps my feet on the ground, I'll be the wings that keep your heart int he clouds de Mayday Parade.]
lunes, 17 de junio de 2013
El príncipe oscuro.
Érase una vez, un muchacho solitario, de tez muy blanca y cabello muy oscuro, casi tanto como sus ojos.
El muchacho no se sentía bien en compañía de otra gente, era callado y bastante extraño. No se sentía comprendido por nadie, era muy diferente al resto de sus compañeros. Tenía algunos amigos, pero tampoco quería más, era bastante selectivo. Algunos pensaban que estaba loco, él sabía que no era locura lo suyo, que no quería que le hicieran daño. Con los años, fue construyendo un muro que él sólo derribaba con determinadas personas; era muy selectivo. Nunca nadie había derribado su muro, pero entonces llegó ella...
Ella era una chica alegre, o al menos eso parecía. Reía por todo, y era muy extrovertida, muy habladora. Era nueva en el instituto, según decían, en el anterior le hicieron cosas muy malas, y eso fue lo que hizo que cambiara de aires.
El primer día, ella estaba sola, intentaba acercarse a la gente, pero no hubo mucho éxito. Sin embargo, ella seguía intentándolo.
Algo hizo que ella se fijara en el muchacho solitario. Sí, por primera vez alguien vio al chico, alguien le dio importancia y sólo tenía pensamientos positivos.
Él estaba sentado en la última fila, a un rincón, había una silla al lado en la cual nadie se había sentado. El chico, estaba con la cabeza agachada, y no parecía que quisiera compañía, pero, ella simplemente se sentó.
La muchacha se quedó mirándole, sonriendo.
-Hola.-dijo con un tono alegre.
Él sólo la miró, y le dedicó una sonrisa.
Y, ahí empezó todo. Ahí fue cuando la chica empezó a sentir algo que jamás había sentido. Ella se sonrojó, y le sonrió.
-No deberías...-dijo él con una voz ronca.
[...]
El uno al otro se completaban, no se parecían mucho, pero a ambos les encantaba aprender nuevas cosas, el uno del otro.
Ellos eran felices juntos, eran felices olvidando el mundo, teniéndose el uno al otro, y eso amigos, eso era amor.
Al final, el príncipe oscuro, de aquella alegre princesa, fue el que trajo el color y la vida que le faltaban a ella y a su vida.
El cuento no ha acabado, pero lo que es seguro, es que no creo que acabe; dos almas así, ni en el peor infierno mueren, ni en las peores de las circunstancias dejarían de amarse. Eran aquello que le llaman "almas gemelas"; dos incomprendidos que se comprendían, dos solitarios que se unieron, y que se quisieron como nunca antes nadie les había querido.
El muchacho no se sentía bien en compañía de otra gente, era callado y bastante extraño. No se sentía comprendido por nadie, era muy diferente al resto de sus compañeros. Tenía algunos amigos, pero tampoco quería más, era bastante selectivo. Algunos pensaban que estaba loco, él sabía que no era locura lo suyo, que no quería que le hicieran daño. Con los años, fue construyendo un muro que él sólo derribaba con determinadas personas; era muy selectivo. Nunca nadie había derribado su muro, pero entonces llegó ella...
Ella era una chica alegre, o al menos eso parecía. Reía por todo, y era muy extrovertida, muy habladora. Era nueva en el instituto, según decían, en el anterior le hicieron cosas muy malas, y eso fue lo que hizo que cambiara de aires.
El primer día, ella estaba sola, intentaba acercarse a la gente, pero no hubo mucho éxito. Sin embargo, ella seguía intentándolo.
Algo hizo que ella se fijara en el muchacho solitario. Sí, por primera vez alguien vio al chico, alguien le dio importancia y sólo tenía pensamientos positivos.
Él estaba sentado en la última fila, a un rincón, había una silla al lado en la cual nadie se había sentado. El chico, estaba con la cabeza agachada, y no parecía que quisiera compañía, pero, ella simplemente se sentó.
La muchacha se quedó mirándole, sonriendo.
-Hola.-dijo con un tono alegre.
Él sólo la miró, y le dedicó una sonrisa.
Y, ahí empezó todo. Ahí fue cuando la chica empezó a sentir algo que jamás había sentido. Ella se sonrojó, y le sonrió.
-No deberías...-dijo él con una voz ronca.
[...]
El uno al otro se completaban, no se parecían mucho, pero a ambos les encantaba aprender nuevas cosas, el uno del otro.
Ellos eran felices juntos, eran felices olvidando el mundo, teniéndose el uno al otro, y eso amigos, eso era amor.
Al final, el príncipe oscuro, de aquella alegre princesa, fue el que trajo el color y la vida que le faltaban a ella y a su vida.
El cuento no ha acabado, pero lo que es seguro, es que no creo que acabe; dos almas así, ni en el peor infierno mueren, ni en las peores de las circunstancias dejarían de amarse. Eran aquello que le llaman "almas gemelas"; dos incomprendidos que se comprendían, dos solitarios que se unieron, y que se quisieron como nunca antes nadie les había querido.
viernes, 14 de junio de 2013
Adiós.
Puse mi mano en su mejilla. Él estaba mirándome a los ojos, podía ver en estos, sentimientos muy intensos, pero ninguno podía ser nombrado.
Acerqué muy lentamente mi cara y mi cuerpo a él y cerró sus ojos. Los tuvo cerrados pocos segundos, y cuando estuve a centímetros de él, los abrió.
Yo acerqué mis labios a los suyos y los rocé. Me aparté y miré a sus ojos; él también miraba los míos. Volvió a cerrarlos y esta vez miró al suelo. Me volví a acercar y le besé. Le besé con todo mi amor y toda mi pasión; pues este era nuestro adiós.
Acerqué muy lentamente mi cara y mi cuerpo a él y cerró sus ojos. Los tuvo cerrados pocos segundos, y cuando estuve a centímetros de él, los abrió.
Yo acerqué mis labios a los suyos y los rocé. Me aparté y miré a sus ojos; él también miraba los míos. Volvió a cerrarlos y esta vez miró al suelo. Me volví a acercar y le besé. Le besé con todo mi amor y toda mi pasión; pues este era nuestro adiós.
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